Ángel Durán Pérez
El 3 de mayo de 2026 no debe quedar como una fecha ceremonial ni como un acto protocolario más.
En Colima, periodistas reunidos suscribieron la Declaración Colima por la Libertad e Independencia del Periodista, recordando que la prensa libre es una condición esencial de la vida democrática y que el derecho a informar no es una concesión del poder, sino una garantía humana y constitucional.
El problema está a la vista: el periodismo mexicano sigue fragmentado, vulnerable, precarizado y muchas veces solo frente al poder, frente a la violencia y frente a la indiferencia social.
Por eso, la solución ya no puede esperar: urge una gran unión nacional de periodistas, medios, organizaciones gremiales, universidades, sociedad civil e instituciones públicas para defender, con estrategia y altura ética, una de las funciones más sensibles de la República: informar con libertad.
La Declaración Colima no solo denuncia riesgos; también abre una ruta. Nos dice que el periodismo debe ejercerse sin censura, sin intimidación, sin restricciones indirectas y sin sometimiento económico.
Pero para que ello sea posible, el gremio tiene que superar sus propias divisiones. Ninguna causa pública puede sostenerse si quienes la defienden caminan separados, desconfiando unos de otros o permitiendo que intereses políticos los confronten.
La libertad de prensa no se defiende desde el aislamiento. Se defiende con comunidad.
México necesita una estrategia nacional del gremio periodístico. Una agenda común que no dependa de colores partidistas, ni de coyunturas electorales. Una agenda que coloque en el centro la seguridad, la independencia editorial, el acceso a la información, la dignificación laboral y el combate frontal a la impunidad.
Porque cuando se agrede a una periodista, no se agrede solamente a una persona; se lastima el derecho de toda la sociedad a saber. Cuando se asesina, se desaparece o se intimida a un comunicador, se manda un mensaje de miedo a todos los demás. Y cuando esos hechos quedan impunes, el silencio empieza a ocupar el lugar que debería tener la verdad.
La impunidad es la forma más cruel de censura. Por eso, uno de los compromisos más urgentes debe ser exigir investigaciones serias, transparentes, imparciales y completas en todos los casos de violencia contra periodistas.
No basta con discursos de solidaridad. Se requieren resultados, expedientes bien integrados, fiscalías responsables, coordinación institucional y acompañamiento a las familias de las víctimas.
La sociedad también tiene una tarea. Debe entender que el periodismo no es un privilegio de quienes escriben, graban o publican; es una garantía colectiva. Una ciudadanía informada puede exigir, votar, opinar, corregir y participar. Una ciudadanía desinformada queda a merced de la propaganda, del rumor y del abuso.
De ahí la necesidad de construir puentes entre periodistas y sociedad. Foros ciudadanos, observatorios de libertad de prensa, redes de apoyo jurídico, fondos solidarios, capacitación permanente, protocolos de protección y mecanismos transparentes de relación entre prensa y gobiernos pueden ser parte de una nueva etapa.
Pero nada de eso será suficiente si el gremio no se mira a sí mismo con sentido patriótico.
También corresponde a las y los periodistas ejercer con ética, verificar datos, respetar la dignidad de las personas, evitar la calumnia y sostener la verdad como principio rector. La libertad sin responsabilidad pierde autoridad moral; pero la responsabilidad sin libertad se convierte en obediencia.
El 3 de mayo debe servir para recordar a quienes ya no están, proteger a quienes siguen informando y formar a quienes vienen detrás.
Colima puede aportar una señal nacional: que el periodismo unido no busca privilegios, busca garantías; no pretende sustituir a las instituciones, pretende fortalecer a la democracia y a la república.
Hoy la invitación es necesaria: periodistas, medios, sociedad y Estado, deben encontrarse en una causa común. Evitar la división, cerrar el paso a la impunidad y fortalecer la libertad de prensa no es una tarea gremial; es una urgencia nacional.
Porque proteger al periodismo, es proteger la memoria, la verdad y la dignidad de un pueblo.
abogadoangel84@gmail.com