“Y cuando no quedó nadie más, vinieron por mí” | Paréntesis Legal

El 2026 nos ha sorprendido aún sin necesariamente haberlo decretado. América Latina atraviesa una profunda crisis y parece que nos encontramos en la antesala de un conflicto bélico de aquellos que únicamente conocemos por lo que nos enseñaron en la escuela.

Las guerras ya no son lo que eran, la tecnología ha avanzado mucho y la crueldad aún más.

No es concebible que las conversaciones hoy se reduzcan a estar “a favor de la intervención aún en contra de la soberanía” o “en contra del control militar y a favor de la dictadura”, sobre todo cuando el problema es mucho más profundo.

No se trata tampoco de reducir los argumentos a “si no eres de Venezuela entonces no opines” porque así regresamos a la frase que abre este artículo, cuando ya no queden grupos ni personas que vulnerar, porque históricamente siempre se les haya vulnerado, vendrán entonces por quienes creen /falsamente/ que les protege el status quo.

La condena de la intervención, de la dictadura, de la militarización y el genocidio son mera consecuencia natural del respeto a los derechos humanos, quienes digan lo contrario tienen la disposición de negociar con aquello que nos es común y pertenece a todas las personas por el simple hecho de serlo. Negociación que surge, mayoritariamente, de saber su estatus protegido, spoiler: ningún estatus es permanente y, por el contrario, la violencia, con independencia de su forma, siempre tiende a crecer y, eventualmente, también te puede tocar a ti.

A pesar del enorme privilegio del que, reconozco, me beneficio, no puedo cegarme ante la realidad inminente, pertenezco a múltiples intersecciones que, desde siempre pero hoy más, se encuentran en riesgo, atacadas por un sistema que comercia con derechos humanos; mujer, LGBT+, neuro divergente.

No esperes a vivir la afectación para tomar conciencia, porque entonces, puede ser demasiado tarde, puede que no quede nadie que, ajeno a tu lucha, decida defender tu causa.

No importa qué tan idealista suene, solamente la unión, el despertar colectivo y la lucha encausada pueden hacer frente a las atrocidades que el hoy y el futuro presentan.

Grita hoy, que tienes voz, grita hoy, aunque no haya nadie que te escuche. El eco, a veces, tarda en llegar, pero eventualmente sucede.

Libre Venezuela, de toda clase de opresor nacional y extranjero. Libre Palestina, de todo terrorismo nacional y violencia sionista. Fuerza diversa ante todo movimiento “antiwoke” y “anti humanista”.

Feliz 2026… esto, apenas comienza.