Ángel Durán Pérez
Cuando me preguntan qué es el periodismo, mi respuesta siempre parte de que el periodismo existe para servir a la sociedad. No nació para satisfacer intereses políticos, económicos o personales, sino para hacer efectivo el derecho de todas las personas a recibir información veraz, oportuna y útil que les permita comprender la realidad y tomar mejores decisiones en su vida cotidiana.
Desde esta perspectiva, el periodismo no puede reducirse a la simple difusión de noticias. Informar hechos, por sí solo, resulta insuficiente. La verdadera tarea del periodista consiste en investigar, contrastar versiones, verificar datos, contextualizar los acontecimientos y acercarse, con honestidad intelectual, a la verdad de los hechos.
No siempre será posible alcanzarla plenamente, pero sí existe la obligación ética de buscarla con rigor, independencia y responsabilidad. La sociedad deposita en el periodista una enorme confianza. Quien lee un periódico, escucha un noticiero, ve una entrevista o consulta un portal informativo, espera que el contenido que recibe haya sido elaborado mediante un trabajo profesional y comprometido con la verdad.
Esa confianza constituye uno de los bienes más valiosos del periodismo y, al mismo tiempo, una de sus mayores responsabilidades. El periodista también cumple una función indispensable frente al poder. En toda democracia existen autoridades, instituciones y grupos con capacidad de influir en la vida pública. Precisamente por ello, alguien debe observar sus decisiones, formular preguntas incómodas cuando sea necesario, exigir explicaciones y verificar que el ejercicio del poder se mantenga dentro de los límites de la legalidad, la transparencia y el interés público.
El periodismo no está para confrontar por sistema, pero tampoco para guardar silencio cuando la sociedad merece respuestas. Del mismo modo, el periodista debe convertirse en la voz de quienes difícilmente encuentran espacios para ser escuchados.
Muchas veces, las personas más vulnerables carecen de los medios para denunciar una injusticia, visibilizar un problema o explicar una realidad que permanece oculta para la mayoría. El periodismo cumple entonces una función profundamente humana: escuchar con respeto, investigar con sensibilidad y narrar con responsabilidad aquello que otros prefieren ignorar. Sin embargo, ejercer el periodismo exige también una permanente disciplina ética.
La inmediatez de las redes sociales ha generado una competencia constante por publicar primero. En ocasiones, esa velocidad termina desplazando la verificación de los hechos y favorece la difusión de rumores, información incompleta o versiones interesadas.
El periodista responsable comprende que llegar unos minutos después con información confirmada siempre será preferible a difundir una falsedad que pueda afectar personas, instituciones o comunidades enteras. La independencia constituye otro de los pilares fundamentales del periodismo.
Un periodista no puede convertirse en portavoz de gobiernos, partidos políticos, empresas o grupos de presión. Su compromiso debe permanecer exclusivamente con la sociedad. Esa independencia no significa ausencia de valores; significa que ninguna presión externa debe condicionar la búsqueda honesta de la verdad ni alterar el contenido de la información que recibe la ciudadanía.
Por ello, proteger la libertad de prensa no representa un privilegio para los periodistas. Es, sobre todo, una garantía para la sociedad. Cuando un periodista es intimidado, censurado, amenazado o silenciado, quienes realmente pierden es la sociedad, porque disminuyen sus posibilidades de conocer aquello que algunos desean mantener oculto. Defender el ejercicio libre del periodismo significa defender el derecho colectivo a estar informados.
Vivimos una época en la que la inteligencia artificial, los algoritmos y la desinformación transforman aceleradamente la manera en que circula el conocimiento. En ese contexto, el periodismo adquiere un valor todavía mayor. Frente a la sobreabundancia de información, la sociedad necesita profesionales capaces de distinguir los hechos de la propaganda, la evidencia de la opinión y la verdad de la manipulación.
Por eso es que el periodismo no consiste únicamente en contar lo que ocurre. Consiste en servir a la sociedad mediante la búsqueda permanente de la verdad, ejercer una vigilancia responsable sobre el poder, escuchar a quienes no tienen voz y ofrecer información confiable para fortalecer la libertad de las personas. Mientras esa siga siendo su misión, el periodismo continuará siendo uno de los pilares más sólidos de toda sociedad democrática. Sin embargo, existe una realidad también dentro del ejercicio periodístico.
La sociedad se queja de un gran sector de periodistas que desprestigian a la profesión, eso también es una realidad. Qué es lo que hacen estos periodistas, generalmente trabajan en fuertes informativas de gobiernos, partidos políticos o instituciones privadas y publican lo que le conviene a quien les paga y eso no es ético, el hecho de contratar a un Periodista, no se le contrata para que escriba a su favor; el periodismo es una actividad independiente, tiene que ser respetada.
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